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Bocados de Misericordia: “Papá, tengo hambre”

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Bocados de Misericordia: "Papá, tengo hambre"           Pasaba del medio día, el olor de pan caliente invadía aquella calle, un sol radiante invitaba a todos a buscar la sombra.          Ricardito no aguantó el olor rico del pan y dijo: ¡Papá tengo hambre! El padre, Agenor, sin  tener un centavo en el bolsillo, caminaba desde muy temprano en  busca de un trabajo, mira con ternura al hijo y le pide un poco más de paciencia.          "Pero papá, ¡desde ayer no comemos nada, tengo mucha hambre! Avergonzado, triste y humillado en su corazón de padre, le pide al hijo esperar en la vereda mientras entra en la panadería que estaba enfrente. Al entrar se dirige a un hombre en el mostrador: "Señor, estoy con mi hijo de tan sólo 6 años en la puerta, con mucha hambre, no tengo ninguna moneda, pues salí temprano para buscar un empleo y nada encontré, le pido que en el Nombre de Jesús me dé un pan para que yo pueda matar el hambre de mi niño, a cambio puedo barrer el piso de su ...

Bocados de Misericordia: “La ventana”

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Bocados de Misericordia: "La ventana"  Un niño que visitaba a sus abuelos en su granja, llevaba una gomera para mejorar su puntería en el campo. Practicó con latas vacías, pero nunca pudo darle a su objetivo, así que ya un poco desanimado regresó a la casa para la cena. Ya próximo a llegar vio el pato más querido por su abuela. Y como un impulso, le apuntó un golpe, con tal precisión que le pegó al pato en la cabeza y lo mató. Quedó impresionado y consternado, pero movido por el pánico, escondió el pato muerto entre una pila de madera, cuando se dio cuenta que su hermana Susanita lo estaba observando, pero no dijo nada. Después de la cena, la abuela dijo: "Susanita vamos a lavar los platos". Pero Susanita dijo: "Abuela, Tomás me dijo que él quería ayudarte en la cocina". Luego le susurró a él ¿"Recuerdas el pato?" Así que Tomás lavó los platos esa noche. Al día siguiente, el abuelo les preguntó a los niños si querían ir a pescar, y la abuela dijo...

Bocados de Misericordia: “La maestra Noemí”

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Bocados de Misericordia: "La maestra Noemí"            Su nombre era Srta. Noemí. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clases lo iniciaba diciendo a los niños una mentira piadosa, miraba a sus alumnos y les afirmaba categóricamente que a todos los querría por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su pupitre, estaba un niño llamado Tedy.          La maestra Noemí había observado a Tedy desde el año anterior y había notado que él no jugaba mucho con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y necesitaba darse un buen baño.          Tedy comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó el momento en que la maestra disfrutaba al marcar los trabajos de Tedy con un fibrón rojo haciendo una gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.          En la escuela donde la Srta. Noemí enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, dejando el expediente de Tedy para el fina...

Bocados de Misericordia: “Verdadero amor”

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Bocados de Misericordia: "Verdadero amor"  Un maestro, próximo a jubilarse se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio. Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las  parejas y que es preferible acabar con la relación cuando este se apaga, en lugar de entrar a la hueca monotonía de la convivencia. El maestro les dijo que respetaba su opinión, y decidió relatarles lo siguiente: "Mis padres vivieron 55 años casados". Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno, en ese instante sufrió un infarto y cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió al auto. A toda velocidad, sin respetar las señales, condujo hasta el hospital. Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido. Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos reunimos a solas con él. En un ambiente de dolor y nostalgia, inten...

Bocados de Misericordia: “El mendigo y el Papa”

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Bocados de Misericordia: "El mendigo y el Papa"           Un sacerdote se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo que le llamó mucho la atención. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles. El cura, tras identificarse y saludarlo, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Este quedó profundamente estremecido. Al día siguiente el sacerdote tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno sintió el impulso de arrodillarse ante el Santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y le describió brevemente la situación al Papa. Un día después el párroco recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en ...

Bocados de Misericordia: “Trata de no llorar”

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Bocados de Misericordia: Trata de no llorar"           Ella dio un salto tan pronto vio al cirujano salir de la sala de operaciones. Entonces dijo: "¿Cómo está mi pequeño? ¿Estará bien? ¿Cuándo lo puedo ver?" El cirujano contestó: "Lo siento. Hicimos lo que pudimos, pero él no pudo."          Marta se quebró y dijo: "¿Porqué a los niños les puede dar cáncer? ¿Será que Dios no los cuida, como dicen? ¿Dónde estabas, Dios, cuando mi niño te necesitaba?"          El cirujano le preguntó: "¿Te gustaría estar un tiempo a solas con tu hijo? La enfermera estará afuera, antes de que lleven al niño a la Universidad."          Marta preguntó a la enfermera si podía quedarse con ella mientras se despedía de su pequeño. Pasó sus dedos amorosamente a través del cabello rizado y rojizo del niño.  "¿Te gustaría guardar un mechón de su cabello?", preguntó la enfermera.          Marta asintió. La enfermera cortó un mechón, lo colocó en una bolsa de ...

Bocados de Misericordia: “El pan de Cristo”

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Bocados de Misericordia: "El pan de Cristo"  Historia de un hombre llamado Víctor. Al cabo de meses de encontrarse sin trabajo, se vio obligado a recurrir a la mendicidad para sobrevivir, cosa que detestaba profundamente. Una fría tarde de invierno se encontraba en las inmediaciones de un club privado cuando observó a un hombre y su esposa que entraban al mismo. Víctor le pedía al hombre unas monedas para poder comprarse algo de comer. - Lo siento, amigo, pero no tengo nada de cambio -replicó éste. La mujer, que oyó la conversación, preguntó: – ¿Qué quería ese pobre hombre? – Dinero para una comida. Dijo que tenía hambre -respondió su marido. - Lorenzo, no podemos entrar a comer una comida suntuosa que no necesitamos y ¡dejar a un hombre hambriento aquí afuera! - Hoy en día: ¡hay un mendigo en cada esquina! Seguro que quiere el dinero para beber. - ¡Yo tengo un poco de cambio! Le daré algo. Avergonzado, quería alejarse corriendo de allí; pero en ese momento oyó la amable voz ...