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Bocados de Misericordia: “El mendigo y el Papa”

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Bocados de Misericordia: "El mendigo y el Papa"           Un sacerdote se disponía a rezar en una de las parroquias de Roma cuando, al entrar, se encontró con un mendigo que le llamó mucho la atención. Después de observarlo durante un momento, el sacerdote se dio cuenta de que conocía a aquel hombre. Era un compañero del seminario, ordenado sacerdote el mismo día que él. Ahora mendigaba por las calles. El cura, tras identificarse y saludarlo, escuchó de labios del mendigo cómo había perdido su fe y su vocación. Este quedó profundamente estremecido. Al día siguiente el sacerdote tenía la oportunidad de asistir a la Misa privada del Papa al que podría saludar al final de la celebración, como suele ser la costumbre. Al llegar su turno sintió el impulso de arrodillarse ante el Santo Padre y pedir que rezara por su antiguo compañero de seminario, y le describió brevemente la situación al Papa. Un día después el párroco recibió la invitación del Vaticano para cenar con el Papa, en ...

Bocados de Misericordia: “Trata de no llorar”

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Bocados de Misericordia: Trata de no llorar"           Ella dio un salto tan pronto vio al cirujano salir de la sala de operaciones. Entonces dijo: "¿Cómo está mi pequeño? ¿Estará bien? ¿Cuándo lo puedo ver?" El cirujano contestó: "Lo siento. Hicimos lo que pudimos, pero él no pudo."          Marta se quebró y dijo: "¿Porqué a los niños les puede dar cáncer? ¿Será que Dios no los cuida, como dicen? ¿Dónde estabas, Dios, cuando mi niño te necesitaba?"          El cirujano le preguntó: "¿Te gustaría estar un tiempo a solas con tu hijo? La enfermera estará afuera, antes de que lleven al niño a la Universidad."          Marta preguntó a la enfermera si podía quedarse con ella mientras se despedía de su pequeño. Pasó sus dedos amorosamente a través del cabello rizado y rojizo del niño.  "¿Te gustaría guardar un mechón de su cabello?", preguntó la enfermera.          Marta asintió. La enfermera cortó un mechón, lo colocó en una bolsa de ...

Bocados de Misericordia: “El pan de Cristo”

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Bocados de Misericordia: "El pan de Cristo"  Historia de un hombre llamado Víctor. Al cabo de meses de encontrarse sin trabajo, se vio obligado a recurrir a la mendicidad para sobrevivir, cosa que detestaba profundamente. Una fría tarde de invierno se encontraba en las inmediaciones de un club privado cuando observó a un hombre y su esposa que entraban al mismo. Víctor le pedía al hombre unas monedas para poder comprarse algo de comer. - Lo siento, amigo, pero no tengo nada de cambio -replicó éste. La mujer, que oyó la conversación, preguntó: – ¿Qué quería ese pobre hombre? – Dinero para una comida. Dijo que tenía hambre -respondió su marido. - Lorenzo, no podemos entrar a comer una comida suntuosa que no necesitamos y ¡dejar a un hombre hambriento aquí afuera! - Hoy en día: ¡hay un mendigo en cada esquina! Seguro que quiere el dinero para beber. - ¡Yo tengo un poco de cambio! Le daré algo. Avergonzado, quería alejarse corriendo de allí; pero en ese momento oyó la amable voz ...

Bocado de Pascua: "Del Otro Lado de la Piedra"

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Del Otro Lado de la Piedra En esta Pascua me detuve frente al siguiente relato evangélico:  "José de Arimatea tomó el cuerpo de Jesús… y lo puso en un sepulcro nuevo de su propiedad que había hecho cavar en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, y se fue ." (Mateo 27,59–60). Ésta es la situación: Jesús había sido crucificado y ahora se encontraba en un sepulcro. Al haber una piedra de gran tamaño cubriendo la entrada a la tumba, la gente tenía la sensación de que todo había concluido. El relato continúa diciendo que un grupo de mujeres, incluyendo a María Magdalena, se encontraban sentadas frente al sepulcro. Aquellas mujeres debieron haber estado con el corazón roto. Casi puedo escuchar sus voces llenas de desesperanza: "¿Qué sucederá ahora que Jesús ha partido? ¿Cómo podemos seguir adelante?" Esto me recuerda los lamentos, en vida de Jesús, de Marta y María, hermanas de Lázaro muerto (Jn. 11, 17-37) o los comentarios de los decepciona...

Bocados de Misericordia: “Lo que cada uno posee”

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Bocados de Misericordia: "Lo que cada uno posee"  Una persona grosera resuelve hacer un presente a otra persona por su aniversario, pero como en realidad la despreciaba, irónicamente mandó preparar una bandeja llena de basura y desperdicios. En presencia de todos, porque le daba placer humillar públicamente, mandó entregar el presente, que fue recibido con alegría por el agasajado. Gentilmente, el agasajado agradeció y pidió que lo esperara un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza. Tiró la basura, lavó la bandeja, la cubrió de flores, y la devolvió con un papel, donde decía: "Cada uno da lo que posee". Piedra libre a: Perdonar no es un sentimiento, sino una decisión. No te entristezcas con la actitud de algunas personas; no pierdas tu serenidad. La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón. Domina tus reacciones emotivas. Sé dueño de ti mismo. No arrojes leña en el fuego de tu aborrecimiento. No pierdas l...

Bocados de Misericordia: “Canicas rojas”

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Bocados de Misericordia: "Canicas rojas" Durante los duros años de la Revolución, en un pueblo pequeño, solía parar en el almacén de Salvador para comprar provisiones. La comida y el dinero faltaban y el trueque se usaba mucho. Un día en particular, Salvador me estaba empaquetando unas papas. De repente me fijé en un niño pequeño, delicado de cuerpo y aspecto, con ropa gastada, pero limpia, que miraba atentamente un cajón de peras frescas y maravillosas. Pagué mis papas pero también me sentí atraído por el aspecto de las peras. ¡Me encanta el dulce de pera y las papas frescas! Admirándolas, no pude evitar escuchar la conversación entre Salvador y el niño. «Hola Toño, ¿cómo estás hoy?» «Hola Sr. Salvador. Estoy bien, gracias….. Solo admiraba las peras… se ven muy bien.» «Sí, son muy buenas. ¿Cómo está tu mamá?» «Bien. Cada vez más fuerte.» « ¿Hay algo en que te pueda ayudar?» «No Señor. Sólo admiraba las peras.» « ¿Te gustaría llevar algunas a casa?» «No Señor. No tengo con qu...

Bocados de Misericordia: “Un vaso de leche”

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Bocados de Misericordia: "Un vaso de leche"  Un muchacho que vendía mercadería de puerta en puerta para pagar sus estudios, vio que solo le quedaba una simple moneda, pues no le había ido bien en la venta y tenia hambre. Decidió que pediría comida en la próxima casa. Sin embargo, los nervios lo traicionaron cuando una encantadora joven le abrió la puerta. En vez de comida, le pidió un vaso de agua. Ella pensó que el joven tendría hambre y le dio un gran vaso de leche. El bebió despacito y después le pregunto: -¿Cuanto le debo? -No me debes nada – respondió ella y continúo: – Mi madre nos enseño a no aceptar pago por una caridad. El dijo: -Pues te agradezco de todo corazón. Cuando el muchacho salio de aquella casa, no solo se senito mas fuerte físicamente, sino que también su fe en Dios y en los hombres fue renovada. El ya estaba resignado a rendirse y dejar todo, pero el simple gesto de esa chica le cambió para siempre. Años después, esa joven mujer se enfermo gravemente. Los...