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“La forma de decir las cosas”

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Bocados de Misericordia: "La forma de decir las cosas" Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar un adivino para que interpretase su sueño. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: - ¡Qué desgracia, Mi Señor! – exclamó el adivino – Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de su Majestad. - ¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!, pero antes recibirás cien latigazos. Llamó a su guardia y ordenó que le castigaran. No conforme con la interpretación del adivino, más tarde ordenó que le trajesen un mendigo sabio y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: -¡Excelso Señor! Gran felicidad le ha sido reservada. ¡El sueño significa que sobrevivirá a todos sus parientes! Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando el sabio salía del pal...

Bocado de Misericordia: “Dormir cuando el viento sopla”

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Bocados de Misericordia: "Dormir cuando el viento sopla" Hace algunos años un hacendado poseía tierras a lo largo de la Patagonia. Constantemente anunciaba estar precisando empleados. La mayoría de las personas estaban poco dispuestas a trabajar en campos a lo largo del Atlántico. Temían las horribles tempestades que barrían aquella región, haciendo estragos en las construcciones y las plantaciones. Buscando nuevos empleados, el recibió muchos rechazos. Finalmente, un hombre bajo y delgado, de edad media se aproximó al hacendado. - ¿Usted es un buen labrador?  Le preguntó el hacendado. - Bueno, yo puedo dormir cuando el viento sopla, le respondió el pequeño hombre. Bastante confuso con la respuesta, el hacendado, desesperado por ayuda, lo empleó. Este pequeño hombre trabajó bien en todo el campo, manteniéndose ocupado desde el amanecer hasta el anochecer. El hacendado estaba satisfecho con el trabajo del hombre. Pero entonces, una noche, el viento sopló ruidosamente. El hacen...

Bocado de Misericordia: “Amistad salvadora”

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Bocados de Misericordia: "Amistad salvadora" Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mi clase caminando de regreso a su casa. Se llamaba Luís. Iba cargando todos sus libros y pensé: "¿Por que se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? Debe ser muy estudioso, un "traga". Yo ya tenía planes para todo el fin de semana. Fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino. Mientras avanzaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él. Cuando lo alcanzaron le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo. Vi que sus anteojos volaron y cayeron al suelo como a tres metros de él. Levantó la mirada y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos. Mi corazón se compadeció, así que corrí hacia él, mientras gateaba buscando sus anteojos. Vi lágrimas en sus ojos. Le acerqué a sus manos sus anteojos y le dije, "esos chicos son unos tarados,...

Bocado de Misericordia: "Las Estrellas de Mar"

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Bocados de Misericordia: "Las estrellas de mar"  Cierto día, mientras caminaba por la playa reparé, a lo lejos, en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la playa y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez. Tan pronto cuando fui aproximándome me di cuenta de que lo que el hombre levantaba, eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena, y una a una las arrojaba de nuevo al mar. Intrigado, lo interrogué sobre lo que estaba haciendo, a lo cual me respondió: "Estoy devolviendo estas estrellas marinas nuevamente al océano", y agregó: "Como ve, la marea es baja y estas estrellas han quedado en la orilla; si no las arrojo al mar morirán aquí por falta de oxígeno" "Entiendo", le dije, "pero debe haber miles de estrellas de mar sobre la playa. No puedes lanzarlas a todas. Son demasiadas. Quizás no se dé cuenta de que esto suceda probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa, ¿No estás haciendo algo ...

Bocado de Misericordia: "El alpinista"

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Bocados de Misericordia: "El alpinista" Un alpinista, desesperado por conquistar la cima de una montaña, inició su travesía después de años de preparación pero quería la gloria únicamente para él, por lo tanto subió solo. La noche cayó con gran pesadez en la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidades, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Al subir por un acantilado, a solo unos pocos metros de la cima, resbaló y se desplomó por el aire, cayendo a una velocidad vertiginosa. El alpinista, en la caída libre sintió la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo… y en esos momentos angustiantes, le pasaron por su mente todos los  episodios gratos y no tan gratos de su vida. Pensaba en la cercanía de la muerte, pero de repente, sintió el fortísimo tirón de la larga soga de seguridad que lo amarraba de la cintura a la roca de la montaña. En ese momento de quietud, suspendido en el aire, el miedo le i...

Bocado de Misericordia: "El eco de la vida"

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Bocados de Misericordia: "El eco de la vida" Un Padre, junto a su hijo, caminaba en las montañas. De repente, el hijo se lastima y grita: "¡Ay!" Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña: "¡Aaaaaayyyyyyy!" Con curiosidad el pequeño grita: "¿Quién está ahí?" Recibe como respuesta: "¿Quién está ahí?" Enojado con la voz, el niño grita: "Cobarde". Y recibe de respuesta: "Cobarde" El niño mira a su padre y le pregunta: "¿Qué sucede?" El padre sonríe y le dice: "Es el Eco de la Vida." "Hijo mío, presta atención" Entonces el padre grita a la montaña: "Te admiro". La voz le responde: "Te admiro" De nuevo, el hombre grita: "Sos un campeón" Y la voz le responde: "Sos un campeón" El niño estaba asombrado, pero no entendía. Luego, el padre le explica: "La gente lo llama eco, pero en realidad, ¡es la vida! Te devuelve todo lo que...

Bocado de Misericordia: "Dios nunca se equivoca"

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Bocados de Misericordia: "Dios nunca se equivoca" Hace mucho tiempo, en un reino distante, vivía un rey que no creía en la bondad de Dios. Tenía, sin embargo, un súbdito que siempre le recordaba acerca de esa verdad. En todas las situaciones decía: -" Rey mío, no se desanime, porque todo lo que Dios hace es perfecto. El nunca se equivoca". " Un día el rey salió a cazar junto con su súbdito, y una fiera de la jungla le atacó. El súbdito consiguió matar al animal, pero no evitó que su rey perdiese el dedo meñique de la mano derecha. El rey, furioso por lo que había ocurrido, y sin mostrar agradecimiento por los esfuerzos de su siervo para salvarle la vida, le preguntó a éste -"Y ahora, que me dices, ¿Dios es bueno? Si Dios fuese bueno yo no hubiera sido atacado, y no hubiera perdido mi dedo. "El siervo respondió: -"Rey mío, a pesar de todas las cosas, solamente puedo decirle que Dios es bueno, y que quizás, perder un dedo, no sea tan malo. Todo lo ...