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Bocado de Misericordia: "El Canasto de Carbón"

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Bocados de Misericordia: "El Canasto de Carbón" (Meditación – 6º semana) Se cuenta la historia de un anciano que vivía en una granja en las montañas con su joven nieto. Cada mañana, el Abuelo se sentaba temprano en la mesa de la cocina para leer su vieja y estropeada Biblia. Su nieto que quería ser tal como él, intentó imitarlo de cualquier manera. Un día el nieto preguntó, "Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta pero no la entiendo, y lo que logro entender, se me olvida en cuanto cierro el libro. ¿Qué hay de bueno en leer la Biblia? Preguntó el Nieto. El Abuelo calladamente dejó de echar carbón en la estufa y dijo: "Baja con el canasto de carbón al río y tráelo con agua." El muchacho hizo tal y como su abuelo le dijo, aunque toda el agua se salió antes de que él pudiera volver a la casa. El abuelo se rió y dijo, "Tendrás que moverte un poco más rápido la próxima vez" y lo envió nuevamente al río con el canasto para intentar de nuevo. Esta vez, e...

Bocado de Misericordia: "Bordados de la Vida"

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Bocados de Misericordia: "Bordados de la Vida" (Meditación – 5º semana) Cuando yo era niño, mi madre trabajaba tejiendo. Yo me sentaba en el suelo, miraba y preguntaba qué es lo que estaba haciendo. Ella me contestaba que estaba bordando. Todos los días yo hacía la misma pregunta y ella me contestaba lo mismo. Observaba su trabajo desde abajo de donde ella se encontraba sentada, y repetía: "Mamá, ¿qué es lo que estás haciendo?" Le decía que, desde donde yo la miraba, lo que estaba haciendo me parecía muy extraño y confuso. Era un lío de nudos e hilos de diferentes colores, largos, cortos, unos gruesos y otros finos… Yo no entendía nada. Ella sonreía, miraba hacia mí y de manera tierna me decía: "Hijo, salí a jugar un rato, y cuando termine mi trabajo yo te llamaré, te alzaré en brazos y dejaré que veas el trabajo desde arriba, desde mi perspectiva. Pero yo seguía preguntándome desde abajo: ¿Por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y otros claros? ¿Po...

Bocados de Misericordia: “Bello Corazón”

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Bocados de Misericordia: "Bello Corazon" (Meditación – 4º semana) Un joven estaba en el centro de la ciudad, haciendo alarde de tener el corazón más bello del país. Muchos comprobaron que no había marcas de cicatrices, ni defecto alguno, y con admiración, reconocieron que aquél era el corazón más perfecto que hubiesen visto. El joven se sentía muy orgulloso de su corazón intacto. De repente, un anciano apareció frente a la multitud y dijo: -"¿Por qué el corazón del joven no es tan bonito como el mío?" La multitud y el joven miraron hacia el corazón del anciano, que estaba latiendo con vigor, pero tenía muchas cicatrices. Tenía lugares en que se habían removido pedazos y colocado otros en su lugar, pero éstos no encajaban bien, mostrando desprolijas irregularidades. En ciertos puntos del corazón, faltaban pedazos, mostrando huecos. El joven, al ver el corazón del anciano, dijo: -"Usted debe estar bromeando… Compare nuestros corazones. ¡El mío está perfecto, inta...

Bocado de Misericordia: "La Balanza"

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Bocados de Misericordia: "La Balanza" (Meditación – 3º semana) Una mujer pobremente vestida, con un rostro que reflejaba tristeza, entró en un negocio, se acercó al dueño y de manera humilde preguntó si podía fiarle algunos alimentos; con voz suave explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar, tenían siete niños y necesitaban comida. El almacenero no aceptó de ninguna manera. Sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia la mujer rogó: "Por favor señor, se lo pagaré tan pronto como pueda" El almacenero le dijo que no podía darle fiado ni a crédito, ya que no tenía una cuenta en su negocio, y le pidió que se retirara. De pie, cerca del mostrador, se encontraba un cliente que escuchaba la conversación entre el dueño del almacén y la mujer. El cliente se acercó y le dijo al almacenero, que el se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia; Entonces el almacenero, fastidiado, preguntó a la mujer: "¿Tiene usted una lista de co...

Bocado de Misericordia: "El Árbol Triste"

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"El árbol triste" (Meditación – 2º semana) Había una vez, un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema: "No sabía quién era". -"Lo que te faltaba es concentración", le decía el manzano, "si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?". -"No lo escuches", exigía el rosal, "es más sencillo tener rosas" y  "¿Ves qué bellas son?". Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: -"No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos...

Bocados de Misericordia: “Verdad Desnuda”

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Bocados de Misericordia: "Verdad Desnuda" Los discípulos de un rabino, famoso por su erudición y gentileza, le preguntaron por qué acostumbraba esclarecer la verdad contando una parábola. Él respondió: - Esto se los puedo explicar contando una parábola sobre la propia Parábola. "Un día, la Verdad andaba visitando a los hombres, sin ropas y sin adornos, tan desnuda como su nombre. Y todos los que la veían le daban la espalda, de miedo o de vergüenza, y ninguno le daba la bienvenida. Así, la Verdad recorría los confines de la Tierra, rechazada y despechada. Una tarde, muy desconsolada y triste, la Verdad encontró a la Parábola, que paseaba alegremente, en un traje muy bello y colorido. - Verdad…, ¿Por qué estás tan abatida? – preguntó la Parábola. - Porque soy tan vieja y fea que los hombres me evitan – replicó la Verdad. - Qué disparate – se rió la Parábola. No es por eso que los hombres te evitan. Toma, vístete con una de mis ropas y verás lo que acontece. Entonces, la V...

Acá tenes un lugar

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Acá tenes un lugar (Meditación – 13º semana) Hace ya tiempo, me encontré con un amigo al que hacía rato no veía. Nos abrazamos y me vino a la memoria que lo había conocido como un gran creyente, con la capacidad de líder comprometido en el servicio eclesial, a pesar de las grandes pruebas que había pasado, luego de varios años de acompañar, con fidelidad a su esposa en una enfermedad que al final lo convirtió en viudo y a cargo de varios hijos. Como queriendo ponerme al día de su presente, de me ocurrió preguntarle: - ¿Seguís trabajando en la Iglesia y el grupo? - ¡Lamentablemente cometí el error de intentar ser feliz! Golpeado por esa respuesta inesperada, casi atragantado, dije: - ¿Cómo es eso? - Luego de muchos años de la soledad del viudo, encontré una mujer, sola como yo, por estar separada hace tiempo y comenzamos una relación. Cada uno en su casa, pero compartiendo una hermosa relación. Vos me conoces y sabes que me gusta ser franco. Así fue que hablé con mi pastor sobre mi nuev...